- AIZENBERG, Roberto
- ALICE, Antonio
- ALONSO, Carlos
- ALVAREZ, Manuel
- BADI, Aquiles
- BARRADAS, Rafael
- BASALDÚA, Héctor
- BATLLE PLANAS, Juan
- BERNI, Antonio
- BRIZZI, Ary
- BUTLER, Fray Guillermo
- BUTLER, Horacio
- CANDIA, Domingo
- CARBALLO, Aída
- CARNACINI, Ceferino
- CASTAGNA, Blas Alfredo
- CHAB, Víctor
- CHRISTOPHERSEN, Alejandro
- CORNEJO, Mariano
- CORREAS, Nora
- CORUJEIRA, Alejandro
- COSTIGLIOLO, José Pedro
- CRUZ DIEZ, Carlos
- CURCI, Marina
- CUSNIR, Dina
- DANERI, Eugenio
- DE LA TORRE, Carlos
- DE LA VEGA, Jorge
- DE NAVAZIO, Walter
- DE QUIRÓS, Cesáreo Bernaldo
- DE SZYSZLO, Fernando
- DEL PRETE, Juan
- DELMONTE, Alberto
- DÍAZ, Gustavo
- DIOMEDE, Miguel
- DOMPE, Hernán
- DUCMELIC, Zdravko
- DURMÜLLER, Teresa
- ESPINOSA, Manuel
- EZCURRA, Clara
- FARA, Teresio
- FERNÁNDEZ MURO, José Antonio
- FERRARI, León
- FIGARI, Pedro
- FORNER, Raquel
- GAIMARI, Enrique
- GARCÍA DEL MOLINO, Fernando
- GARCÍA ROSSI, Horacio
- GEGO, (Gertrud Goldschmidt)
- GOLDSTEIN, Mónica
- GRAMAJO GUTIERREZ, Alfredo
- GRELA, Juan
- GRILO, Sarah
- GURVICH, José
- GUTTERO, Alfredo
- HLITO, Alfredo
- KOEK KOEK, Stephen Robert
- KÜHNLE, Otto
- LACÁMERA, Fortunato
- LAZZARI, Alfredo
- LE PARC, Julio
- LEUFERT, Gerd
- LISA, Esteban
- LOCKET, Milo
- MAC ENTYRE, Eduardo
- MACCIÓ, Rómulo
- MAGARIÑOS, Víctor
- MALDONADO, Tomás
- MALINVERNO, Atilio
- MENGHI, Jose Luis
- NOE, Luis Felipe
- OLALDE, Laura
- PADELETTI, Hugo
- PADILLA, Cristina
- PAILOS, Manuel
- PATERNOSTO, César
- PELLEGRINI, Carlos
- PETTORUTI, Emilio
- PIERRI, Orlando
- POLESELLO, Rogelio
- PRESAS, Leopoldo
- PUCCIARELLI, Mario
- PUEYRREDÓN, Prilidiano
- QUINQUELA MARTIN, Benito
- RENART, Emilio
- ROSSI, Alberto María
- ROSSI, Ana Weiss de
- ROSSI, Roberto
- ROUX, Guillermo
- RUGENDAS, Mauricio
- RUSSO, Raul
- SAKAI, Kasuya
- SEGUÍ, Antonio
- SEOANE, Luis
- SERRA, Gustavo
- SÍVORI, Eduardo
- SOLAR, XUL
- SOLDI, Raúl
- SOTO, Jesús Rafael
- SPILIMBERGO, Lino Eneas
- STUPÍA, Eduardo
- THIBÓN DE LIBIAN, Valentín
- TIGLIO, Marcos
- TORRES GARCÍA, Joaquín
- URRUCHÚA, Demetrio
- VENA, Domingo
- VICTORICA, Miguel Carlos
- WITJENS, Jacques Stephan

Obras de Víctor CHAB
Víctor CHAB

Víctor Chab nace en la ciudad de Buenos Aires, el 6 de septiembre de 1930, en el seno de una familia de inmigrantes judíos. Nacidos en Damasco, luego de un breve paso por Cuba, sus padres se instalan en la Argentina donde se dedican al comercio.
A los trece años, apenas salido de la escuela primaria, Chab ya había definido su vocación por la pintura. Autodidacta, asistió a diversos talleres -brevemente el de Cecilia Marcovich y Demetrio Urruchúa- hasta que conoce el taller libre MEEBA (Mutual de Estudiantes y Egresados de Bellas Artes) donde ejercita el oficio. En 1947 obtiene el Segundo Premio del XXVI Salón Anual de MEEBA. El jurado, integrado por Antonio Berni y Miguel Carlos Victorica, entre otros, otorgó este premio a la obra "Manzana sobre mesa", que el crítico Gonzalo del Castillo calificó de sensible, característica inusual para un artista de sólo 17 años. A pesar de este temprano reconocimiento, Chab -joven y exigente- quemó en el patio de su casa en Villa Urquiza toda la obra producida en los años previos a su primera exposición individual. En 1952 conoce a Juan Andralis, alumno del pintor surrealista Batlle Planas, con quien entabla una estrecha amistad de profunda compenetración intelectual. Aprende francés para poder leer de primera mano los textos de André Bretón y los surrealistas que se convierten en su referente poético. Es una época de gran avidez en la que el artista toma contacto sistemáticamente con el arte universal y contemporáneo.
Continúa experimentando con tintas. Del grafismo muy suelto surgen las formas a partir del método de la libre asociación de ideas. También los collages de imágenes y de textos entran en el ámbito de sus intereses ligados al surrealismo; los "poemas encontrados" en su disposición poética de palabras tomadas al azar de distintos diarios y revista, y las escenas inverosímiles producto de la unión de imágenes que recuerdan la novela erótico-victoriana de Max Ernst, "Una semana de bondad".
En concordancia con las exploraciones del inconsciente propias del surrealismo, Chab participa en forma grupal de las experiencias con mescalina y ácido lisérgico que conduce el doctor Alberto Tallaferro. La búsqueda del estado alterado de conciencia es asumido como una apertura de la percepción, un viaje al interior del ser. Fin de la etapa de ortodoxia surrealista, comienza con una geometría libre y poética.
A partir de los años 60, la práctica del automatismo y el valor otorgado a la expresión de la materia se asimilan en su obra al Informalismo. Es una etapa de grandes telas trabajadas con óleo en el que la gestualidad es el elemento predominante.
1962 es el año del comienzo de una serie que se extiende a lo largo de una década y que la crítica denominó Bestiario: formas abstractas con reminiscencias zoomórficas insertas en la tradición goyesca de la "pintura negra".
En los 70’s la paleta es diferente -producto del uso de tintas gráficas- y las formas más abstractas. La monocopia es obra única como una pintura. Pero su peculiaridad reside en que el resultado es una estampa. Es decir, un original obtenido por medio de una técnica gráfica de impresión. Este procedimiento permite lograr ciertas calidades, como los colores plenos, que convierten a la monocopia en una técnica de ricos recursos plásticos. Chab comienza a trabajar en una serie de dibujos a lápiz donde surge el tema de la figura humana desnuda, por lo general sugerida a partir de fragmentos. La luz, lograda a través de un trabajoso modelado en grafito, connota la sensualidad de las carnaciones. Las figuras generalmente se desenvuelven en espacios geométricos que las contienen.
En la década del 80, Chab retoma el collage en obras que resultan desarrollos de sus animales de los años sesenta. El color cobra una importancia que presagia la vibración de su paleta actual. Su obra de este momento es abstracta, aunque en ocasiones, la posición de las figuras o su disposición en la composición remiten a paisajes.
Por otra parte, en los años 90, la obra de Chab busca unir la exploración de la luz, como símbolo esencial de las fuerzas del inconsciente, con la temporalidad. Ya no se trata de la creación y recreación de recuerdos personales sino de expandir los horizontes de la memoria individual para abarcar las huellas de pasados enigmáticos y pre-humanos. Sus imágenes siempre han operado dentro de la tensión entre lo frágil y lo duradero.
Chab nunca abandonó la tinta. Paralelamente a las grandes telas al óleo, la inmediatez del trabajo sobre papel y la ductilidad de la tinta le resulta un medio ideal para el fluir de la conciencia, para ese automatismo que pone entre paréntesis a la razón.
Chab siempre trabajó fundamentalmente con la línea, el espacio y el color (los elementos de la pintura). Siempre habló el lenguaje pictórico de una substancialidad que está detrás de la virtualidad aparentemente real. Y de esta manera enfrenta ahora a la figura humana. En este sentido podríamos decir de esta última etapa que, sin perder el carácter onírico o de pesadilla tan frecuente en sus obras, tuvo un vuelco decisivo hacia lo figurativo que hoy nos vuelve a poner frente a asombrosas imágenes.

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